El trabajo de grupo siempre es sometido a una dinámica especial. En cada fase pueden aparecer dificultades.
En los grupos de autoayuda se encuentran personas entre sí que tienen por cierto objetivos parecidos pero también pueden ser muy diferentes en su personalidad. En cada grupo de personas se encuentran diversas opiniones, intereses y necesidades. Esto es muy normal y en sí no problemático. Las opiniones y los puntos de vista diferentes no son el problema sino el trato con estos.
Las siguientes dificultades se pueden presentar:
- Miembros no saben como pueden integrarse en el grupo, o como transmitir a otros algo sobre ellos.
- La espectativa de ayuda predomina a la disposición individual de ser activo, quiere decir que los afectados piensan que es primordial ser ayudados por otros (comportamiento de consumo).
- La responsabildad de los acontecimientos para el grupo es delegado a los ”guías de grupo” o a la persona de contacto.
- Siempre las mismas personas hacen el trabajo a realizar.
- El grupo es demasiado grande o pequeño.
- Afección y espectativas son muy diferentes.
- No se puede llegar a encontrar un acuerdo sobre el fin y la forma de proceder.
- Es imposible lograr condiciones mínimas de organización (p. e. referente al local, citas).
- La intergración de miembros nuevos se hace muy dificíl porque ya existe un grupo de base. Lo contrario es también posible: miembros nuevos son integrados dificilmente porque el grupo no tiene la estabilidad suficiente. La fluctuación que resulta de esto puede poner en peligro al grupo.
Cada grupo de autoayuda desarrolla estilos y estructuras propias que dan la fuerza al grupo y determinan su vida interior.
Con esto no se quedan ausentes las dificultades:
- Hay pocos miembros activos y más pasivos. Los pasivos esperan de los activos que sostengan vitalmente al grupo. Los que se sienten con esto muy exigidos.
- En un grupo de autoayuda son tomadas a su cargo las tareas y obligaciones especiales por personas con más carácter y especialmente activas. Así resulta una orientación del grupo sobre algunos miembros, que a causa de esto, son vistos como guías (in)oficiales.
- Miembros reacionan a conflictos en un grupo no regresando. Eso puede poner en peligro la existencia de grupos pequeños.
- En situaciones difíciles crece un grupo, no en pocos casos, en un sentido positivo. En este punto, puede tener gran importancia la decisión, sí un grupo está abierto o no para miembros nuevos. Una gran fluctuación (“carácter de mercado”) pone en peligro el desarrollo contínuo y la estabilidad del grupo.
- Un factor importante para la comunidad en un grupo de auto-ayuda es la simpatía mutua, que posibilita una atmósfera grupal abierta, sincera y atractiva. Antipatías entre los miembros no serán abordadas, perjudican bastante la atmósfera grupal.
- Diferencias muy grandes, entre espectativas a un grupo de -autoayuda y posibilidades para su realización, llevan a la resignación y / o disolución del grupo.
- La “transferencia” de personas por profesionales (p. e. médicos, terapéutas) a un grupo de autoayuda puede ser muy problemático. Muchas veces los afectados no están informados sobre el carácter de autoayuda y esperan ayuda inmediata para sus problemas, sin tener que ser activos ellos mismos (comportamiento de consumo).
Los miembros de un grupo de autoayuda, que ya existe por un buen tiempo, llegan a ser expertos en su propia materia, debido- a la intensiva confrontación con su tema. Han aceptado su problema, lo pueden manejar mejor o incluso lo han superado frecuen-temente. Por eso a menudo nace el deseo de utlizar las capacidades propias para ayudar a otros en la superación de sus problemas (p. e. en forma de asesoría).
Así el grupo de autoayuda que está primeramente orientado -hacia adentro, extenderá sus puntos esenciales de trabajo y fines hacia afuera. Muchas veces se forma un grupo base que -informa y aconseja en forma honorífica a otros afectados que no están en el grupo. Se disvuelven los límites, entre autoayuda y ayuda al externo.
En esta fase pueden nacer cargas y conflictos que incluso repercuten en el grupo de autoayuda pero ante todo pueden llevar a conflictos de roles para los miembros asesores (exceso de carga y dominancia de algunas personas, extención del trabajo honorífico para otras etc.). Precisamente en esta situa-ción cambiante, la sinceridad mutua y la seguridad sobre los fines y caminos comunes, son los requisitos para la continuidad del grupo. Un consejo de colaboradores de proyecto con experien-cia o la ayuda- oportuna a través de supervisión, pueden evitar desilusiones.